El Real Madrid sufrió el mayor golpe de la temporada cuando nadie lo sospechaba. La Roma ganó 1-2 y provocó un impacto que el Bernabéu no esperaba aún a estas alturas de la campaña.
El Madrid nunca estuvo cómodo frente al equipo italiano, que jugó mejor que en la ida. Los de Spalleti tuvieron las ideas muy claras y apenas concedieron espacios al Madrid, que a excepción de dos acciones de Baptista y el gol de Raúl, en fuera de juego, no vio a Doni.
La Roma, por su parte, fue poco a poco controlando el choque y tras la expulsión de Pepe dio un golpe casi mortal con el gol de Taddei. Raúl dio vida a los últimos minutos, pero Vucinic, en el descuento, acabó con cualquier resquicio de esperanza. Otro año, y van cuatro, que el Madrid se despide en octavos de final de la Liga de Campeones.
La competición que ha forjado la leyenda del Madrid insiste en darle la espalda en los últimos años. No es que no la gane, es que ni siquiera la roza. Cuatro años consecutivos quedando fuera en octavos de final es casi insoportable.
Quien esperara una Roma timorata se equivocó. En algunos momentos cedió la iniciativa al Madrid, pero era ficticio, porque se encontraba muy cómoda saliendo a la contra. Salía hasta Cicinho, que demostró que hoy por hoy está muchos cuerpos por encima de Panucci.
El brasileño tapó bien su banda y se asomó cuando pudo. En el Madrid pocos pasaron la prueba con nota. Diarra y Gago fracasaron, Guti no tuvo su día y Robinho acusó la reciente lesión.
En superioridad, la Roma vio la oportunidad de matar la eliminatoria tras la expulsión del central Pepe al minuto 71, y Taddei se anticipó a todos para cabecear a la escuadra al ‘73. Parecía todo acabado, pero el partido aún le dio una oportunidad al Madrid. Más bien se la dio Vassaras, que no señaló un claro fuera de juego de Raúl, quien batió a Doni.
Quedaba un cuarto de hora y a esas alturas la inferioridad numérica importaba menos, porque a la Roma le entró el miedo. Pero no era la noche. En realidad, hace algún tiempo que la vieja Copa de Europa le dio la espalda al Madrid. Vucinic se encargó de confirmarlo en el descuento con el 1-2 mortal.