La Roma venció 2-1 al Real Madrid en la ida de los octavos de final de la Liga de Campeones tras remontar un tanto en contra y después de realizar un espectacular ejercicio de puntería: dos ocasiones, dos goles.
La Roma utilizó el viejo estilo: esperar atrás y lanzar contraataques, una táctica que lleva beneficios a los equipos italianos desde hace un siglo. Raúl adelantó a los merengues a los ocho minutos, pero Pizarro igualó antes del descanso y Mancini sentenció al comienzo de la segunda mitad. Cuánto lloró el equipo español el resultado.
El Real Madrid añadió músculo en la medular con Diarra y Fernando Gago, al dejar toda la banda derecha para Sergio Ramos. El plan dio réditos en el comienzo, apenas tardó ocho minutos en adelantarse. Robben progresó por la banda derecha y puso un pase raso atrás, Guti remató y Raúl desvió la trayectoria. Fue un tanto que acredita todo el talento rematador del capitán blanco.
La primera parte fue espectacular, con mucho ritmo, como corresponde a dos equipos con imperfecciones defensivas y enormes virtudes ofensivas. El conjunto blanco concedió más balón de lo esperado después de su gol, mala táctica contra la Roma, que tiene dinamita arriba.
Sin embargo, cada llegada del equipo español era un susto en el cuerpo romano. Como aquella ocasión de Raúl, quien remató de cabeza un gran centro de Robben y el balón salió a pocos centímetros del palo.
Pero la Roma igualó a los 24 minutos, en una jugada mal defendida por los blancos. Mancini avanzó por la izquierda, la zaga visitante despejó blando y David Pizarro llegó desde atrás para enviar a la red, libre de marca. Fue un merecido premio para el centrocampista chileno, el pilar de su equipo en la primera parte.
El tanto pareció espolear al Real Madrid, que fue mejor que la Roma hasta el final de la primera parte. Especialmente porque Gago se adueñó de la medular. El argentino sigue creciendo y cada vez juega mejor. En esos instantes, lo único que echó de menos el equipo merengue fue algo más del holandés Ruud van Nistelrooy, con la pólvora mojada.
La segunda mitad comenzó con la misma dinámica, con un Real Madrid moviendo el balón con sentido. La Roma varió su estilo y se hizo “más italiano” que nunca, replegándose muy atrás y descolgando solo a dos delanteros: Mancini y su capitán, Francesco Totti.
Y la Roma castigó al Real Madrid a los 57 minutos con un gol de toda la vida. La Roma puso el cuero en largo, Heinze erró en el despeje, Mancini hizo una gran pared con Totti y el brasileño marcó con calidad tras superar la salida de Iker Casillas. El conjunto blanco no se lo creía.
El Real Madrid no se resignó y siguió al acecho de la portería romana. Lo hizo por la derecha, por el centro, por la izquierda, disparando desde lejos y tirando desde cerca. Para entonces, la Roma se había convertido prácticamente en un equipo de balonmano, con seis defensas en línea sobre la frontal del área. Se volvió impasable.
El equipo español tuvo su gran ocasión a los 79 minutos, tras un centro de Drenthe y un remate de Van Nistelrooy al palo. Después llegó otra oportunidad, con un remate de Julio Baptista desde la frontal que se marchó alto. Los jugadores blancos se desesperaban. Mientras, la Roma sudaba lo suyo para salvar el marcador, que da confianza para la vuelta.
El conjunto italiano se llevó un triunfo que le sabe a miel. Fue un premio excesivo para sus méritos y un castigo extraordinario para el Real Madrid, que pagó su falta de puntería. El equipo blanco sigue sumando derrotas fuera de casa, la tercera consecutiva, y el estadio Santiago Bernabéu dictará sentencia el próximo 5 de marzo.