Hace poco menos de un año, El Salvador era un país extraño a las semanas de las moda que en ciudades como París, Londres, Tokio y Nueva York se realizan año con año para abrirle las puertas a todo el glamour en la alta costura.
Pero desde septiembre del año pasado surgió una iniciativa de parte del diseñador salvadoreño, Carlos Herrera, quien luego de asistir por primera vez al tradicional desfile de modas de Cantabria en España, ideó junto a otros grupo de diseñadores una pasarela internacional en centroamérica y fue así como se formó La Fundación para el Fomento y Desarrollo de la Industria Cultural y de la Moda de Centroamérica y El Caribe, CentromericaModa.
El concepto permitió que el arte emergente de los diseñadores de Centroamérica tomara un rumbo diferente, ya que con la fundación se planteó la posibilidad de organizar una pasarela en el país, a partir de los trabajos de los diseñadores más destacdos de la región.
Fue así como diseñadores de la talla de Gabriela Chacón, Yesenia Velásquez, Miguel Chong, Francisco Camacho, Helen Breebaart y el nacional Carlos Herrera deleitaron por primera vez a un público local con los espectaculares diseños que cada uno presentó en la primera pasarela internacional de moda en El Salvador, el 8 de febrero de 2007.
En un principio, El Salvador se quedó expectante y sorprendido ante la noticia. Para muchos, tener en el país una pasarela de corte internacional era poco concebible. Pero la determinación de Herrera y sus más de 20 años de trayectoria en la industria de la moda centroamericana le terminaron dando la razón.
A pesar del éxito obtenido del primer evento, hubo autocrítica por parte de los organizadoresm, sobre todo enfocado en la novatez del país en los diversos ámbitos que participaron en el desarrollo del desfile de moda. Faltó una mejor iluminación y una mejor coordinación respecto a maquilladores, planchadores y camerinos adecuados para el evento.
Para el Segundo CentroamericaModa, que se realizará el 21 y 22 de noviembre próximo, la organización espera haber superado las primeras fallas para poder proyectar una imagen más dinámica de la alta costura en Centroamérica y especialmente en El Salvador.
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