Con sus 1.69 metros de estatura, cabello lacio y ojos rasgados, Hugo Hoyama tiene la apariencia de un japonés, pero en realidad es el deportista más laureado de Brasil en la historia de los Juegos Panamericanos, con nueve medallas de oro en el tenis de mesa.
Hoyama, de 38 años y quien practica el deporte de las tablitas desde los siete, conquistó el martes su novena dorada al ganar la final por equipos ante Argentina en las justas de Río de Janeiro, superando la marca del nadador Gustavo Borges, quien almacenó ocho oros.
Nacido en São Bernardo do Campo, periferia de São Paulo, el 9 de mayo de 1969, Hugo podría ampliar su registro a 10 doradas el sábado cuando dispute la final individual.
El palmarés del paulista incluye el bicampeonato individual, tres títulos en duplas y cuatro por equipos en Indianápolis 1987, La Habana 1991, Mar del Plata 1995, Santo Domingo 2003 y Río de Janeiro 2007.
“Ganar en casa ha sido lo máximo. Esta es la medalla más significativa porque la logré jugando delante de nuestra torcida, de la gente que nos acompañó”, declaró Hoyama, envuelto en el pabellón brasileño, tras el juego frente a los argentinos. Y como ocurre desde hace una década, Hugo dedicó la medalla a Claudio Kano, su amigo y compañero de gloria muerto en un accidente de tránsito en 1996, tres meses antes de los Juegos Olímpicos de Atlanta, en los que ambos iban a competir. “Claudio me proporcionó una de mis mayores alegrías, pero también una de mis tristezas más grandes cuando nos dejó poco antes de los Juegos Olímpicos”, sostiene Hoyama, quien planea retirarse de la actividad deportiva tras los Juegos Olímpicos de Pekín 2008, donde sueña con colgarse el oro. El brasileño, que comenzó a jugar al tenis de mesa con sus amigos de colegio, participó en numerosos campeonatos nacionales como adolescente y luego perfeccionó su técnica en Japón, Suecia y Bélgica entre 1985 y 1994.