Tal y como lo había prometido, el karate salvadoreño se alzó con una medalla en los Juegos Panamericanos de Río de Janeiro 2007.
El turno en esta ocasión fue para Aarón Pérez, quien se quedó con un bronce en el kumite de los -65 kilos.
De esta forma, esta disciplina cumplió, apenas en el primer día de competiciones, con el pronóstico elaborado por la Federación Salvadoreña de Karate (FSK), que siempre habló de una medalla sin importar el color.
Asimismo, El Salvador llegó a ocho preseas en estos juegos, doblando de esta manera la cosecha obtenida hace cuatro años en Santo Domingo.
Tras conocer el resultado, Oswalds Mata, presidente de la FSK, no dudó en reconocer el mérito de su pupilo, uno de los más jóvenes integrantes del equipo nacional de esta disciplina.
“Estamos contentos por ese bronce de Aarón. A pesar de que no es un experto en eventos como este, supo manejar la presión”, consideró Mata.
El dirigente mencionó que, incluso, ese triunfo le allana el camino a sus compañeros y les permitirá saltar al tatami con menos presión.
“Ha sido lo mejor que nos pudo pasar: que se ganara una medalla en el primer día de competición. Vamos a tratar de darle al país una medalla por día”, precisó.
Sus peleas
Tras liderar el grupo 1 luego de acumular cinco puntos, Aarón pasó a semifinales, asegurando de entrada la medalla de bronce.
En esa instancia tuvo que medirse ante el brasileño Carlos Lourenço, quien lo derrotó 6-1.
En la final, el karateca local se midió contra el campeón del mundo Luis Plumacher, de Venezuela, quien se impuso de forma apretada 2-1.
El otro bronce en esta categoría se lo quedó el argentino Lucio Martínez.
Tras celebrar eufórico junto a su entrenador Nelson Farías y a los otros cuatro karatecas nacionales que se encuentran en Río, Aarón dijo sentirse emocionado por el triunfo y satisfecho por su labor.
“Son unos Panamericanos. Aquí cualquier cosa puede pasar. Es un nivel duro, muy difícil”, señaló.