El Barcelona confirmó ayer su clasificación para los cuartos de final de la Liga de Campeones al derrotar por 1-0 al Celtic de Glasgow, aunque el equipo azulgrana se marchó con un gusto agridulce por la lesión muscular del argentino Lionel Messi.
El Barça ya había hecho sus deberes en la ida, cuando ganó por 2-3 en Glasgow. Por eso, el encuentro jugado en el Camp Nou fue un mero trámite, incluso aburrido.
Frank Rijkaard, el entrenador del Barcelona, puso al mejor equipo posible, con un tridente ofensivo compuesto por Messi, Samuel Eto’o y Ronaldinho, más Touré Yayá dando fuerza al centro del campo. Pero no brilló como se esperaba.
Y eso que el conjunto español apenas tardó dos minutos en adelantarse, tras un tanto espectacular. Ronaldinho abrió para Sylvinho y el lateral brasileño puso un buen balón para mayor gloria de Xavi, quien dibujó un precioso disparo en acrobática postura para hacer un gran gol.
Los primeros minutos del Barcelona fueron magníficos y Ronaldinho probó al arquero Boruc. Luego, vino otra ocasión de Eto’o. La hinchada local se divertía entonces y el Celtic era un juguete en manos de los jugadores de Rijkaard.
Pero con el paso de los minutos llegó el cloroformo y el partido se durmió poco a poco. Daba la sensación de que el Barcelona no quería y el Celtic no podía.
Lo peor de la noche llegó a los 26 minutos, cuando Messi recibió un fuerte rodillazo del defensor Naylor. El argentino siguió en el campo, pero se tuvo que retirar a los 35 minutos, entre lágrimas. Las pruebas efectuadas por los médicos durante el descanso hablaban de un mes de baja por una lesión muscular, una dolencia que comienza a ser habitual en el argentino.
La lesión de Messi pareció tener un impacto desmesurado en su equipo, porque el Barcelona se entregó al desconcierto, o más bien a la pereza. El Celtic lo agradeció y mostró sus garras, aunque poco afiladas.
La segunda mitad abundo en aburrimiento, aunque al Barcelona le alcanzó para crear un par de ocasiones, de Deco y de Ronaldinho, con buenas respuestas de Boruc. Pero incluso aparecieron abucheos de los aficionados locales, que protestaron ante el juego local.
El encuentro pereció de a poco con ataques desordenados del Barcelona y la impotencia del Celtic, pero daba lo mismo.