Cristiano Ronaldo es el deleite del fútbol, mientras que Didier Drogba es una fuerza incontrolable de la naturaleza. El duelo que vivirán ambos hoy en la final de la Liga de Campeones de Europa será uno de los puntos culminantes de una temporada marcada por el fútbol inglés.
Hasta ahora, Cristiano ha marcado siete goles para el Manchester en Champions, mientras que Drogba ha anotado seis para el Chelsea. ¿Quién es el mejor goleador? La respuesta la ofrecerán probablemente hoy en el estadio Luzhnikí, en Moscú.
Pese a su irreprochable temporada frente al arco, el luso aún sigue marcado por el estigma de la ineficacia en los grandes partidos internacionales, como en las semifinales del mundial de Alemania 2006 contra Francia o en la misma ronda de la Liga de Campeones de 2007 ante el Milán, en la que el italiano Gennaro Gattuso lo neutralizó como un perro de presa.
“No tengo nada que demostrarle a nadie. Marqué 41 goles esta temporada y gané todos los galardones”, advirtió el extremo de 23 años. “Si juego bien en Moscú, quizá sea también Jugador del Año en Europa, pero en eso no pienso. Quiero ser campeón de la Champions.”
El atractivo jugador de Madeira reúne con gusto casi todas los clichés de la joven estrella mimada. Dos veces Jugador del Año en Inglaterra, el portugués está dotado para la autopromoción, ama los coches veloces y las mujeres bellas, pero su conocido gusto por la simulación en el campo le costó ya quedarse sin algún penalti que debería haberse señalado.
Drogba no parece preocupado con el Balón de Oro. El marfileño sabe que su fútbol no es tan fino ni vistoso como el de Cristiano, pero su historia cumple punto por punto con la del futbolista convencido de que llegó su momento.
“Las finales ya no me asustan”, aseguró el delantero, que en junio cumplirá 30 años.
Desde su llegada al Chelsea en 2004, procedente del Olympique de Marsella, nadie, ni siquiera el ucraniano Andrei Shevchenko, ha conseguido desbancar de la titularidad a un Drogba al que todo parece llegarle algo tarde.
“El increíble destino de Didier Drogba”. Así se titula el documental sobre la vida del africano que estrenó el director de cine Cédric Degruson. Quizá debería haber esperado algo para encontrarle el final perfecto.