A la hora de elegir a los jugadores que ocuparán el banco de suplentes, el escocés Alex Ferguson, entrenador del Manchester United, podría tener la decisión más difícil de cara a la final de la Liga de Campeones que jugará hoy frente al Chelsea. Ferguson dijo ayer que cree que uno de sus recambios podría dar el gran golpe en el partido a desarrollarse en Moscú, tal como sucedió hace nueve años, cuando los “Diablos rojos” se llevaron el trofeo frente al Bayern Múnich gracias a dos goles que llegaron desde el banquillo.
“En 1999, dos suplentes ganaron el título por mí”, dijo el británico, recordando los agónicos tantos de Teddy Sheringham y del noruego Ole Gunnar Solskjaer que dieron vuelta al resultado en los últimos dos minutos del encuentro.
El técnico afirmó que hoy mismo le dirá a sus futbolistas quiénes jugarán de entrada, quiénes estarán en el banco y quiénes deberán estar en la tribuna. “No es fácil, pero ya tengo el equipo en mente”, señaló.
Continuando con los recuerdos, el míster del “ManU” se mostró convencido de que su plantel llega en mejor forma a este partido de como lo hizo a la última final jugada contra el Chelsea, la de la Copa Inglesa de 2007, que se inclinó a favor de “los Blues”.
“La temporada pasada no teníamos reservas para cambiar el partido sobre el final. Esta vez sí y puede hacer la diferencia”, comentó Ferguson.
En opinión del estratega, el aporte de los que ingresan empezando el choque es vital. “A veces los partidos se ganan gracias a tus suplentes. Confío en mis jugadores. Talvez no tengan la experiencia, en términos de edad, que los del Chelsea, pero tienen el nervio, tienen el coraje”, externó.
Por eso, no le preocupa el hecho de que solo pudieron ganar dos de los últimos 14 partidos contra sus rivales de mañana. “Esos son solo números”, dijo Ferguson, quien se mostró más relajado de lo habitual ante los periodistas.
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