Entrevista con Brian Truchon, FBI

“Las pandillas distribuyen droga a lo largo de EUA”




Fotos: Vladimir Lara y Milton Flores
Con reportes de: Óscar Martínez/Efren Lemus

nacion@laprensa.com.sv

El inspector del FBI a cargo de la fuerza contra la MS 13 administra desde Washington información de inteligencia que recogen oficinas locales del FBI en 33 estados y en cuatro agregadurías en Mesoamérica.


FBI: Pandillas dispuestas a renuncia de identidad

Primeros casos en El Salvador

Mutación Nexos de “clicas” con narcos
Brian Truchon, inspector encargado de la unidad especial del FBI contra la MS

“Hay en cada área (donde está la pandilla) ca- denas de mando, por lo que no es poco común que los individuos que están en Virginia hayan venido de Los Ángeles, o viceversa, para realizar negocios o hacer el trabajo sucio.”
Brian Truchon, inspector del FBI a cargo de la fuerza contra la MS 13

Perfil
Nombre
Brian Truchon

Cargo
Inspector encargado de la unidad especial del FBI contra la MS

Fecha de creación de la unidad:
Diciembre de 2004

La unidad especial que el FBI creó hace poco menos de dos años para investigar a la Mara Salvatrucha nació, entre otras cosas, porque la pandilla empezó a incursionar en el negocio de las drogas a gran escala. Brian Truchon, inspector a cargo de la “MS 13 Task Force Unit”, aclara que la pandilla aún no es una mafia, pero reitera la preocupación del buró porque llegue a serlo.

¿Qué relación tienen las pandillas centroamericanas en los Estados Unidos con el tráfico de droga?

Vemos que la pandilla tiene el control de territorios en varias ciudades y que controlan la distribución de droga en esas áreas en particular. Sí es una preocupación del FBI, definitivamente, que entre más crezca la capacidad de operación de la pandilla también crecerá su poder potencial. Así, si hoy actúan como vendedores y si hipotéticamente venden y compran para un cartel mexicano o colombiano, qué pasará cuando se den cuenta de que pueden actuar como brazo duro para estos carteles o que pueden tomar el negocio por su cuenta y tener la operación completa. Definitivamente esa es una preocupación del FBI.

¿Cuál es la situación en el sur de México? Un líder pandillero nos dijo en una cárcel de Chiapas que su intención es aprovechar que controlan parte de las rutas de los migrantes para entrar al negocio del narcotráfico.

Migración y narcotráfico son fenómenos que coexisten y obviamente no falta mucho para pensar que eso puede pasar. Si tú ves un mapa de México, las mismas rutas que utilizan los inmigrantes que vienen a los Estados Unidos son las que utilizan los traficantes de drogas. Hemos visto incidentes aislados en que hay miembros de la pandilla aliados con entidades particulares en algunas localidades fronterizas donde hay tráfico de droga hacia los Estados Unidos. En general, no estamos viendo en todos los estados que la pandilla esté relacionada definitivamente con traficantes de drogas, lo que no quiere decir que no sea una de mis preocupaciones. Es necesario anticiparnos.

¿Está la mara relacionada con otras pandillas afroamericanas o latinas en actividades relacionadas con el tráfico y la venta de drogas?

Eso pasa mucho en los Estados Unidos, que en un área existan pandillas de afroamericanos y de pandillas hispanas y de alguna manera sus territorios se mezclen. Y sucede que un grupo particular de ellos es responsable de abastecer la droga en el área, pueden vender o comprar a otra pandilla; coexisten, eso lo hemos visto, específicamente en las ciudades grandes. Esa es otra preocupación porque las pandillas distribuyen drogas a lo largo de los Estados Unidos en los territorios de cada una de ellas y es muy común, si una controla una parte de la ciudad y otra controla otra parte, que hagan acuerdos para comerciar; se adaptan y por eso son tan peligrosos.

¿Fue desde Los Ángeles que se exportaron hacia Centroamérica estas nuevas formas de operar?

Absolutamente. Este es un grupo de refugiados que dejó El Salvador y se estableció en Los Ángeles y se convirtió en la MS 13 por el contexto que había en Los Ángeles, luego tomaron la pandilla y la exportaron hacia Centroamérica. Por eso no es difícil para mí creer que todo lo que han aprendido aquí lo llevaron hacia allá.

Comunicación desde cárceles

¿Cuál es la importancia de las instrucciones que los pandilleros reciben desde las cárceles?

Esa es otra de nuestras preocupaciones: cuando los miembros de esta pandilla son arrestados y van al sistema de prisiones, este se convierte en una buena escuela para ellos; ahí aprenden de otros prisioneros, que les pedirán que hagan cosas por ellos cuando salgan o les obligarán a hacer cosas.

¿Se expande esta comunicación hasta Centroamérica?

Sí. Esta fuerza especial existe en el FBI porque empezamos a ver que este círculo de estar dentro y fuera de la cárcel primero se expandió en las ciudades de los Estados Unidos y la conexión llegó hasta El Salvador a través de las cárceles y los deportados que regresaban en forma ilegal a los Estados Unidos. Cada vez que se iban, se iban con más conocimiento de actividades criminales. Y la extensión de ese conocimiento se dio hacia Centroamérica y en la migración del grupo dentro de los Estados Unidos.

¿Han detectado comunicaciones entre cárceles de los Estados Unidos y de Centroamérica?

Definitivamente sabemos que hay comunicación. Cuando los pandilleros son arrestados aquí se les prohíbe hacer llamadas a otros miembros de la pandilla, pero no a familiares o novias. Sabemos, porque grabamos todas las comunicaciones hechas desde las cárceles, que hay comunicación. También sabemos, a través de entidades policiales en El Salvador, México y otros países, que hay grandes problemas por los celulares clonados que obtienen los presos y desde los cuales hacen llamadas hacia acá.

¿Qué otras formas de comunicación mantienen “clicas” de los Estados Unidos con las de Centroamérica?

Hemos pedido a nuestros colegas extranjeros que chequeen si los pandilleros que capturan han hecho llamadas hacia los Estados Unidos y nosotros hacemos lo mismo aquí. Lo que hemos encontrado es, por ejemplo, que estos individuos que vienen de Centroamérica portan números de celulares de los Estados Unidos. Es decir, hay puntos de contacto. Siempre hay alguien aquí al que van a tratar de contactar, siempre hay una red preestablecida de contactos; no se trata de que no sepan hacia a dónde van.

Policías en Virginia nos han dicho que pandilleros de otros estados, o incluso de El Salvador, han venido hasta aquí para dar órdenes.

La descripción no está alejada de lo que esté pasando. No estamos viendo que haya un individuo que dé las órdenes desde Los Ángeles o desde Virginia del Norte, pero sí hay en cada área cadenas de mando, por lo que no es poco común que los individuos que están en Virginia hayan venido de Los Ángeles, o viceversa, para realizar negocios o hacer el trabajo sucio.

La mutación

La PNC de El Salvador sostiene que ha habido un cambio de comportamiento en la pandilla, por ejemplo en lo relacionado con los tatuajes. ¿Está ocurriendo eso aquí?

Sí, vemos mucho de eso. Obviamente el “Mano Dura”, el “Supermano Dura” y esas leyes que hubo en El Salvador tuvieron mucho que ver con eso en México y Centroamérica. No tenemos esas leyes aquí en los Estados Unidos, pero la desaparición del tatuaje también tiene que ver con el crecimiento natural de la pandilla. Es algo ingenioso, porque estas pandillas están dispuestas a renunciar a su identidad, a decir, que la identificación no es tan importante para ellos, sino que lo más importante es la actividad criminal, pues dejarán de tatuarse.

¿Es cierto que muchos pandilleros ya están integrados a la sociedad a través de un trabajo, pero aún participan en actividades delictivas?

Ese es otro rasgo único de la pandilla: que a diferencia de otras pandillas, en que ser miembro es trabajo a tiempo completo, no todos los miembros de la mara lo son a tiempo completo, muchas veces tienen trabajos, pero también cometen crímenes

¿Cómo están reclutando actualmente en los Estados Unidos?

Desde la escuela primaria a niños de 10 o 12 años. Es importante ponerle atención a los números: hablamos de una membresía dura de 8 a 10 mil miembros en los Estados Unidos, pero siempre hay que tomar en cuenta a los asociados o satélites que pueden estar bajo el control de un miembro de la pandilla. Su potencial de crecimiento es muy grande, sobre todo porque están reclutando a gente muy joven: están metiendo al grupo niños que ni siquiera tienen experiencia de vida.

¿La rivalidad entre la 18 y la MS sigue siendo un motivo de preocupación?

En El Salvador sé que hay casos específicos de violencia entre los dos grupos, según lo que hablé con la PNC. Eso también existe en algunas ciudades de los Estados Unidos, en que hay violencia entre miembros de pandillas rivales, pero hoy es más importante cómo se sostienen las pandillas, de qué viven. Las pandillas están viviendo ya sea de la extorsión, de cobrar impuestos o de vender drogas.

¿Cuál es la relación de la pandilla con el mercado negro de armas?

Aquí en los Estados Unidos obtener armas de fuego no es muy difícil para ellos. Hablar de mercado negro en los Estados Unidos es hablar de armas robadas y no creo que las pandillas lo controlen, aunque sí tienen acceso a él. Tienen accesos a las armas y se los pasan entre ellos, pero, insisto, ellos no controlan ese mercado. El acceso que tienen a las armas es, desafortunadamente, el mismo que tienen muchos criminales en los Estados Unidos. Hay muchas armas en la calle, obtenidas a través del robo o que ya fueron utilizadas en un crimen. Los pandilleros hacen uso de esas armas, tienen acceso a ellas.

¿La pandilla sigue creciendo solo junto a la comunidad latina o ya hay un crecimiento independiente?

Hay algo de ambas cosas. El crecimiento en los Estados Unidos está relacionado con la migración de la pandilla. Algunos pandilleros migrarán junto a su familia, porque quizá estén trabajando en alguna industria en particular y por la naturaleza de esos trabajos, en industrias como el empacado de carne o la construcción, a veces los miembros de la pandilla migran. Otra razón de la migración es el escrutinio de la Policía: si la cosa se pone muy caliente en Los Ángeles, por ejemplo, se moverán a otra ciudad, a Las Vegas o a Phoenix, donde el tema policial no sea un problema. El asunto es que cuando llegan a las otras ciudades empiezan a reclutar. Además, este grupo se mantendrá dentro de su comunidad, por lo tanto, la pandilla se moverá junto a su grupo natural, junto a todos los salvadoreños decentes que migran dentro de los Estados Unidos, porque esa comunidad representa para la pandilla una zona cómoda por el idioma, por ejemplo.