Un secuestro, robos de autos y dos masacres ordenadas
desde el interior de dos penales salvadoreños parecen
confirmar la tesis del FBI sobre la sofisticación de
algunas “clicas”.
Según la inteligencia policial, la “clica”
Columbia Little Sayco, formada por pandilleros de la
comunidad Las Palmas y la colonia IVU, incursionó en
el robo de autos de lujo y cometió asaltos en la principal
zona turística de la capital: la Zona Rosa. Esa estructura
delictiva, que entre sus contactos tenía al hondureño
Franklin Leonel Lara, se le encomendó robar un BMW negro
para cometer la masacre de testigos en el Plan de la
Laguna.
Esas “clicas”, dice José Luis Tobar Prieto,
subdirector de la PNC, han llevado carros robados hasta
Honduras. El caso de la Laguna, según las tesis fiscal
y policial, tiene que ver con otra modalidad de actividad
pandillera que empezó en Los Ángeles hace más de 10
años: el asesinato de testigos.
“Nos echábamos bastantes tiros de intimidación.
Les poníamos el ‘cuete’ en la cabeza a medianoche
y les advertíamos que la próxima vez que llegáramos
no iba a ser show”, cuenta Santos, pandillero
salvadoreño, sobre sus años en Los Ángeles.
Extorsiones
La Fiscalía asegura que dos deportados empezaron a
sofisticar las extorsiones en el centro de San Salvador
el año pasado. Sendos expedientes judiciales indican
que hay “clicas” que ganaron hasta $83 mil
por extorsionar a dos rutas.
“La palabra (instrucciones) para hacer estos
tiros se pasa a El Salvador con los batos que van allá,
también indicamos si queremos que ‘trinquen’
(maten) a alguien que tiene un pedo aquí”, asegura
Santos.
En enero de 2006, desde el penal de Gotera se autorizó
que cuatro “clicas”, de Ateos y Lourdes,
retomaran el “negocio” del secuestro. Los
potenciales testigos también fueron asesinados.