Ataviados con una vestimenta relajada y con un semblante muy amable, los príncipes de Bulgaria Kubrat y su esposa, la princesa consorte Carla Royo-Villanova y Urrestarazu, arribaron al país el lunes por la noche en un vuelo comercial procedente de San José (Costa Rica), donde fue su primera parada para promocionar CentroamericaModa, y en el cual también aprovecharon para visitar Puerto Viejo y disfrutaron a lo grande de paseos en bicicleta.
La princesa llegó con muchos deseos de conocer parte de las maravillas que tiene el Pulgarcito de América. “Vengo dispuesta a que me enseñen todo acá, creo que será un viaje interesante”, dijo con su acento español.
El volcán Quezaltepec y las playas, las cuales las conoció hace un tiempo por medio de unas fotografías, son los lugares que no dejará de visitar en su estadía.
Una celebración real
El príncipe, que es tercero de los hijos del ex rey Simeón II de Bulgaria, confesó que le encanta viajar con su esposa cada vez que celebra su natalicio. El lunes, casualmente era su cumpleaños 42 y coincidió con el compromiso que su princesa adquirió con la Fundación CentroamericaModa. Como una forma de darles la bienvenida y celebrar íntimamente, disfrutaron de una cena en el restaurante Mai Thai, en Multiplaza, acompañados de la música de Frank Sinatra, se convirtió en una tertulia amena en donde la princesa, quien no se sentó al lado de su esposo debido a que según costumbres de España cuando salen los esposos tiene que haber un “descanso matrimonial”.
En el transcurso de la cena, servida con un menú “de lo mejor” del restaurante (un salmón al cilantro acompañado de salmón fresco bañado con leche de coco y cilantro), para ambos príncipes fue “buenísimo”.
Mientras tanto la mesera, que muy amablemente atendió a los invitados, le llevaba la gran sorpresa de la noche al príncipe: un sorbete de coco tempurizado con una velita muy peculiar a la cual después de haberle cantado el respectivo “happy birthday” y de haber soplado la velita, el príncipe se mostró sorprendido por el bonito detalle.
“Nunca había visto una velita así. Hay que venir a El Salvador para que te pongan una tarta de cumpleaños así”, expresaba entre risas el también médico cirujano.
Mientras la soberana decía satisfecha: “Quiero agradeceros de verdad la compañía, la cena, ha sido entrañable, y agradezco a todos, pues, que la haya compartido con vosotros”. Después de la cena se dirigió junto a su esposo a descansar a su habitación en el hotel.
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