Datos genéricos. De los suelos del país se conocen generalidades. Hacen falta estudios para saber cómo es cada área de la ciudad.
Se ignoran las características del suelo bajo la capital

Glenda Girón
nacion@laprensa.com.sv

El SNET prepara un estudio de microzonificación, pero mientras no se cuente con los resultados el análisis del suelo depende del encargado de la obra.


Adverso. La tierra blanca que predomina en San Salvador amplifica las ondas sísmicas.
San Salvador aún no está preparado

Se ignoran las características del suelo bajo la capital

Fractura de 1986 está oculta

"A uno lo que le tocaba era esperar"

"Las iglesias se llenaron"

El edificio de la muerte
El largo camino de las normas

El mejor incentivo para actualizar una norma de construcción en el país ha sido siempre un terremoto.

1966
Primer intento
Tras el sismo de 1965, El Salvador adoptó, casi íntegra, la norma de construcción mexicana. Se dijo que era una salida temporal.

1970
Advertencia
El gremio de profesionales en construcción advirtió que la norma importada no se adaptaba a las condiciones de este país.

1986
La sacudida
Un mes después del terremoto, ya estaba listo el nuevo reglamento. Pero fue aprobado hasta 1989. También era provisional.

1993
Innovación
Sin sismo de por medio, se inició la revisión del reglamento provisional que ya llevaba cuatro años vigente. El análisis duró un año.

1996
Rogado aval
Después de pasar tres años en análisis, la propuesta de reglamento recibió el decreto necesario para entrar en vigencia.

2003
Normas especiales
En este año se planteó al necesidad de contar con una reglamentación especializada para viviendas, escuelas y hospitales.

2004
Conclusión
Tras el estudio y tomando en cuenta los principales aspectos de seguridad estructural, se completó la reglamentación especial.

2006
En la espera
Aunque ya se cuenta con reglamentación específica, no se puede hacer de conocimiento público. Hace falta el decreto.


Empezar desde abajo parece lógico. Las claves de la construcción antisísmica incluyen un exhaustivo estudio del suelo sobre el cual se va a edificar. Las normas de construcción salvadoreñas, sin embargo, abordan poco y de forma general este aspecto.

“Construimos sobre suelos enfermos y débiles. Y por eso las edificaciones son más susceptibles al ataque de lluvias y temblores”, apunta Enrique Melara, ingeniero geotécnico especialista en suelos y miembro de ASIA.

La recomendación, aunque lógica, no logra colocar pies en tierra cuando de edificación se habla. Las normas técnicas de construcción se limitan a señalar la prueba de penetración estándar como estudio de suelo. Este ejercicio apenas apunta ciertas características como dureza y saturación, según especialistas. Reforzar con otros análisis estos resultados depende solo del profesional a cargo de la obra. El panorama ha cambiado poco desde 1986, cuando el suelo no era considerado en el diseño estructural.

De la naturaleza del suelo depende su capacidad de amplificar la onda sísmica o de que, por ejemplo, se comporte como líquido en caso de terremoto. De acuerdo con el sismólogo Douglas Hernández, del SNET, la tierra blanca joven, presente en diferentes medidas en varios puntos del área metropolitana de San Salvador, es uno de los estratos que más intensifica la vibración. Quiere decir que en caso de sismos es el que más riesgo ofrece.

Nelson Cedillos, de la facultad de Ciencias de la Tierra de la Universidad de El Salvador, apunta: “Cuando se tiene un suelo blando, se tiene que dar más rigidez al lugar en donde se construye. Esto se incluye en el diseño, pero no se sabe si no se estudia el suelo”. Y, en efecto, no se sabe sobre qué está fundada la capital.

En materia de suelos, el país está dividido oficialmente en tres franjas. La separación, aunque es un avance, no deja de ser general, según Carlos Pullinger, de geología del SNET. Indica que un aporte financiero internacional permitió iniciar un estudio de microzonificación en el AMSS. Ese estudio permitirá saber las características del suelo para, entre otras medidas, definir reglas más o menos estrictas de construcción según cada zona.

 
 
Contenido: Óscar Luna | Diseño: Andy Rodríguez | Edición: Margarita Funes
 
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