Bajo el suelo del área metropolitana de San Salvador, alrededor de 15 fallas geológicas pasan en direcciones diferentes. Se desconoce cuántas y cuáles de ellas están activas. Tampoco se sabe con exactitud cuál fue la que provocó el terremoto del 10 de octubre de 1986.
“Realmente San Salvador está cruzado de sistemas de fallas”, estableció Carlos Pullinger, director del servicio geológico del Servicio Nacional de Estudios Territoriales (SNET).
Ese sistema es complejo y no existe evidencia física en la superficie para identificar la falla que destruyó buena parte del centro capitalino en 1986.
“Se hizo lo correcto (en 1986), se salió a campo para ver si había ruptura, pero no se encontró, no se logró identificar (en el terreno) una falla”, aseguró Pullinger.
Los datos establecidos sobre ese sismo y la falla que rompió son basados en la información sismológica, como el epicentro, la profundidad, el lugar de las réplicas y la zona de la destrucción.
Hace 20 años y luego de varios debates —según Pullinger— se estableció que la falla rompió en dirección noreste y cerró en San Marcos. “Todavía tenemos la incertidumbre de saber si fue una de esas líneas (de las 15 fallas que pasan por debajo de la capital) o algo más profundo que no vemos”, estableció Pullinger.
Un estudio finalizado el año pasado por el SNET y las universidades Centroamericana José Simeón Cañas y Complutense de Madrid establece la existencia de una zona de falla en el país de más de 100 kilómetros de longitud (desde el borde este de El Salvador hasta el lado oeste del lago de Ilopango) y esta sería la responsable de algunos terremotos en la zona volcánica durante el último siglo.
El tramado de fallas de todo el país —en donde aparecen las 15 que pasan bajo San Salvador— fue establecido por un grupo de alemanes en 1970; con el tiempo, el SNET lo ha actualizado.
Al no tener identificadas las fallas, el servicio no logra detectar el comportamiento de estas. No se puede establecer cuántas de las 15 fallas que pasan bajo el suelo de la capital están activas.
“Monitoreo hay poco, porque no se han identificado las fallas”, aseveró el especialista, quien informó que se está intentado colocar Sistema de Posicionamiento Global (GPS, por sus siglas en inglés) alrededor de los volcanes del país, para detectar si las fallas se van moviendo.