El emergente mundo del modelaje

En los últimos años, a El Salvador se le está abriendo la puerta de la moda, aunque quien sabe si sea la misma de Venezuela, Colombia, México o con Costa Rica en Centroamérica. Todo indica que el futuro para los jóvenes que desean vivir del modelaje se pinta de color verde.

Por: Carolina Meléndez. Fotos: Félix Amaya
Imprimir Enviar nota Fecha de actualización: 12/2/2007

La reputación. La paga. La dedicación. La disciplina. Son palabras claves en el modelaje salvadoreño. Aunque nuestro país está teniendo efervescencia y empieza a dar señales de evolución en la industria de la moda, la búsqueda necesaria de modelos que se dediquen responsablemente y no de manera esporádica o por pasatiempo es vital, ya sea para pasarela o publicidad.

“Precisamente desde la fundación CentroamericaModa queremos reconstruir esos valores del modelaje que están perdidos. Que se vea esta profesión como un trabajo honroso, en serio y no como algo negativo. Tenemos que culturizarnos para que el modelaje sea una fuente de ingreso para los jóvenes, que sea verdaderamente un trabajo y bien remunerado”, sentencia el diseñador y presidente de la Fundación CentroamericaModa, Carlos Herrera.

Pero, lastimosamente, mientras esos deseos se solidifican, la realidad es otra. Ya que la paga es poca o nula. El salario para un modelo varía desde cero hasta los $200 por una pasarela, pero eso cuando existe paga. Y la situación se dificulta porque las pasarelas son irregulares. Cuando hay temporadas altas, Semana Santa, agosto y fin de año, la cantidad no supera la decena.

“A mí me gusta más hacer pasarela. Pero acá solo se dan para las temporadas del año por las tiendas o centros comerciales que quieren mostrar sus tendencias. Quizá para un joven que no tiene que mantener una casa o una familia podría satisfacerlo, pero de lo contrario no”, razona Saidia Palma, quien es una de las modelos vigentes en este medio desde el 2004 y, actualmente estudia cuarto año de Ingeniería Civil.

Pero si la paga no es suficiente y la cantidad de pasarelas es poca. El problema empeora cuando se habla de la paga y eso, si existe o es por canje, es decir por productos o prendas de vestir.

“Uno de los consejos que siempre les doy a mis modelos es que no regalen su trabajo, aunque si le ayudas a un fotógrafo con sus fotos, él te puede devolver como pago esas mismas fotos que luego puedes utilizar en tu ‘book’. Hay maneras, lo que importa es no regalarlo”, aconseja Luigi Ratino, ex modelo venezolano y productor de CentroamericaModa.

“Cómo van a tener dinero para comprarse las cremas o vestirse bien si se conforman con un jeans o una blusa”, respalda el diseñador José Domínguez.

Víctima y culpable

No se trata de encontrar quién fue primero, si el huevo o la gallina. Pero, lastimosamente, la culpa no solo cae en los diseñadores, agencias de modelos o de publicidad. Inicia desde el modelo que no valora su trabajo porque lo hace por “hobbie” o por la misma “hambre” o deseo de trabajar y ser reconocido.

“Lo ideal es que todos nos apoyemos y tengamos una tarifa establecida. Así no quedará otra opción más que contratarlo, pero si vengo y digo dame $400 y le hablan a otro y dice $150, y luego a otro, y dice $40... lógicamente se quedan con el que cobra $40. Regalamos el trabajo y así está complicado salir de este hoyo”, reconoció el modelo salvadoreño Billy Calderón, quien desde hace más de un año trabaja en pasarelas de Puerto Rico.

Con casi 10 años dentro del mundo del modelaje nacional, Billy asegura que en El Salvador gracias a esta situación no se puede vivir solo del modelaje, a menos que sea alguien que se conforma con poco o nada. “Si sos un modelo conformista, la podés ir pasando... pero no para alguien que piensa en grande, desgraciadamente no se puede, al menos por ahora. Si te acostumbrás a lo pequeño, entonces quedate aquí, pero si querés hacer del modelaje una profesión, tenés que salir.”

“Sería genial vivir solo del modelaje, pero sin duda se tiene que tener una carrera profesional, porque además la belleza no te dura toda la vida. Es más, el modelaje te puede servir incluso de trampolín porque con todos los contactos que hiciste, estos te pueden ayudar”, afirma Margarita Chiquillo, quien al igual que Billy está sumergida en este mundo del modelaje desde hace varios años a pesar de no superar los 1.70 metros de estatura.

Pero hay quienes aseguran que este trabajo, para quien es inteligente, funciona. “Conozco casos de modelos que se han hecho de sus carros, que se han pagado sus carreras, que se han hecho de su casa con puro modelaje. Todo es cuestión de tener la inteligencia de ahorrar. El que tiene un poco de visión lo puede utilizar en su propia inversión, gimnasio, cuidado, estudios, salón de belleza... Que un modelo piense que eso es mala inversión está errado, así de simple”, manifiesta Héctor Mancía, de la agencia de modelos Mancía y Asociados.

El cuidar su imagen y salud debe ser un hábito y no algo sujeto a que si es modelo o no. “El modelo es aquel que cuando lo ves te impacta aunque no sea bonito, porque viste bien, se arregla, luce bien su físico... Debe cuidarse. Para mí lo ideal es hacer ejercicio diario, pero hay chicos que lo ven como dinero mal gastado”, expresó Mauricio Bonilla, de la agencia de modelos Coordinamic.

Sin duda, el modelo tiene esa responsabilidad de lucir bien y cuidarse con el único objetivo de mantenerse vigente y ser respetado en esta profesión.

“Una vez ganas imagen y presencia, te suena el celular sin que tú te muevas para trabajar”, apuntó Mancía.

Un “hobbie” llamado modelaje
La mayoría de modelos que existen en el país oscilan entre las edades de los 16 a los 24 años de edad.
Todas las partes involucradas en este tema, incluso los mismos diseñadores de modas, aceptan que son pocas las pasarelas que se realizan en el país y de esas, pocas son pagadas. “Es por eso que lo ven como un ‘hobbie’ o una forma de entrenerse. Además es mentira que tenemos una modelo top, la mayoría de niñas les gusta estar arriba de una pasarela para lucirse, llamar la atención”, razona el diseñador José Domínguez.
Mientras que Saidia aduce esta situación a que esta profesión permite realizar otras actividades simultáneas. “Lo que pasa es que muchos lo ven como ‘hobbie’ porque da facilidad para estudiar, sobre todo cuando es adolescente, y para los jovencitos, porque le da una entradita para satisfacer sus gustos”.
Debido a que el trabajo de pasarela es escaso y se realiza solo en temporadas altas no hay ingreso mensual fijo. Pero para Billy esta situación no solo se debe al poco trabajo sino a otro fenómeno: el de ser conocido y salir en televisión. “Ya solo con eso, se sienten realizados y muchas veces me llaman de agencias y me preguntan cuál es su tarifa, se las doy y luego ya no me llaman porque contrataron a un joven que comienza y lo hizo por un jeans o una camisa como pago, pero ya se siente contento porque lo ve como simple ‘hobbie’”, expresó.
La necesidad de ser edecán

Aunque no todos lo hacen, hay modelos que también se dedican a ser edecanes.

Dentro del modelaje existe una arista que en nuestro país no tiene buena imagen: ser edecán. Pero, por la misma falta de trabajo frecuente, la mayoría de jóvenes modelos la llevan de la mano sin ningún problema.
”Aquí se tienen que mezclar si querés ver dinero, porque si estás esperando que haya una pasarela o que te llamen para foto, es bien esporádico —justifica Saidia—. Con ser edecán no estás haciendo nada malo, nada más que hablás y sos comunicativa con la gente. Muchos confunden los términos y también hay quienes desmeritan la profesión”.
“Lo que nunca debes hacer es caer en la tentación, no caer en los círculos, no retroceder o prostituirte por necesidad. Tienes que mantener tu credibilidad porque es la única manera que puedes avanzar. Eso sí, no te va a llegar el trabajo a la casa...”, aconsejó Luigi Ratino.