Iron Maiden
     

Monstruoso escenario casi listo


Los enormes camerinos son parte fundamental del montaje en el Saprissa. Quieren tener todo listo para hoy al mediodía, con miras al toque de la noche.


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Imprimir Enviar nota Fecha de actualización: 2/25/2008


En las entrañas del Saprissa, los golpeteos de martillos, los lazos y los tablones de madera eran la norma interminable desde el sábado por la noche. Al día siguiente, ya media cancha estaba cubierta con la madera y la zona de obras se levantaba hasta los 15 metros bajo el cielo del costado norte de la guarida del monstruo morado, el Club Deportivo Saprissa. Para ayer, la infraestructura estaba ya de toque, solo
pendiente de detalles.

Cerca de 30 obreros no dejaban su ir y venir para levantar un andamiaje imponente, uno que Nelson Laínez, asistente de la producción, dice que hasta el lunes por la mañana se parecía al que montaron para Maná. Aunque esperaban que con el pasar de las horas superara esa escenografía del año pasado.

Estamos en 2008, pero la misma encargada de los aspectos técnicos, Anette Arroyo, reconoce que nunca antes en la historia de Costa Rica habían montado algo tan grande.
“El escenario tiene 20 metros de frente y 14 de fondo. A esto hay que sumarle el box, el techo y donde pondremos las pantallas. Y con los costados hacen un total de 40 metros (de frente)”, explicó.
Y es que sorpresas abundan para este concierto. Como el área de camerinos, que según Arroyo es de 24 metros por 12, y estarán encajuelados bajo un toldo blanco. En total, son 12 cuartos diferentes, entre ellos la sala de masajes, el “tunning room” y, claro, uno especial para Lauren Harris, quien le abrirá el concierto a su padre.

“Todo lo que es el escenario, el box y los camerinos, todas las estructuras son locales. Lo que es el equipo de audio, luces y la escenografía, su ‘backline’ y los efectos especiales lo traen ellos”, siguió explicando Anette.

La cantidad de luces y energía que se empleará también supera la norma de otras ocasiones. Aunque con semejante cantidad de energía, solo habrá que esperar si los gritos frente al escenario superarán las guitarras, el bajo y la batería. Para Nelson, el asistente, la respuesta es fácil: “Aquí en un partido lleno del Saprissa el ruido de la gente se oye a unos tres kilómetros. En el concierto, esto se oirá a unos ocho kilómetros”. Bueno, faltan horas para averiguarlo.

Mientras tanto, los obreros seguían como hormigas con cascos llevando cargas pesadas. El golpeteo de los martillos tampoco calla, hay que tener todo listo para la 1:00 de la tarde de hoy, para que ensaye otro monstruo en esta cancha: uno inglés llamado Iron Maiden.