La serie entre Liverpool e Inter de Milán será la última en definir clasificado a cuartos de final, ya que hasta el 11 de marzo se disputará el choque de vuelta en suelo transalpino.
Será una semana más de planificación para que los italianos puedan revertir una pesadilla que desde hace tanto tiempos los aqueja: no poder brillar en Europa. Peor ahora que dominan la liga doméstica a placer, perder con un Liverpool inoperante en Inglaterra —pero que nunca camina solo en la Champions— es más que motivo para ser considerado objeto de burla y ser el hazmerreir de todo el viejo continente.
De poco o nada le bastó a los interistas apegarse al libreto defensivo durante la mayor parte del encuentro luego de la expulsión del defensa Marco Materazzi. Faltando cinco minutos para terminar el encuentro, Dirk Kuyt abrió el marcador y Steven Gerrard sentenció sobre el cierre del mismo.
Los “reds” buscan sostener su ventaja para avanzar a la ronda de octavos por tercera vez en los últimos cuatro años, y desquitarse en cierta forma del único choque entre ambos clubes en Liga de Campeones, en el lejano 1965, cuando los interistas revirtieron un 3-1 con un 3-0 dejando eliminados a los británicos.