Un gol es la barrera que puede cambiar la historia del Real Madrid durante toda la temporada 2007-2008. Un gol es todo lo que separa a los madridistas de los cuartos de final de la Liga de Campeones y de que el sueño de la décima siga siendo una posibilidad real para este año.
Tras haber caído 2-1 ante la Roma hace dos semanas en el partido de ida de octavos, la empresa se oye difícil —más no imposible— para el Real Madrid, sobre todo ahora que parece haber recuperado la motivación gracias al regreso del brasileño Robinho, quien no pudo estar en el choque disputado en suelo italiano por culpa de una lesión.
Eso, y los cinco últimos partidos que los blancos han disputado como locales ante equipos italianos, los cuales se han traducido todos en victorias, le dan la confianza necesaria a los merengues para pensar en la clasificación ante una Roma que busca igualar su mejor participación en una Champions, alcanzando los cuartos de final, donde llegaron el año pasado y de donde fueron echados con una goleada escandalosa de 7-1 sufrida a manos del Manchester United.
Ambos clubes llegaran con bajas al choque en el Santiago Bernabéu. Los blancos no podrían contar con el holandés Arjen Robben, quien sufrió un esguince en el tobillo izquierdo en el partido de liga ante el Recreativo. Mientras que, por los italianos está confirmada la ausencia del lateral Marco Cassetti, quien se dislocó el hombro izquierdo.
A romper el maleficio
En los últimos tres años, la ronda de octavos ha sido el punto final de todas las historias del Real Madrid en Europa. La Juventus de Italia, el Arsenal inglés y el Bayern Munich de Alemania se han encargado de despachar a los blancos, un resultado al que se querrá sumar el equipo romano el próximo miércoles.
No hace mucho, en el 2002, precisamente la Roma derrotó al Madrid en el propio estadio Bernabéu, con un 0-1 gracias a un gol anotado por Francesco Totti, uno de los llamados —en su momento— a formar parte de los galácticos, un sueño que nunca se concretó. Pero esos tiempos quedaron atrás hace mucho. La historia se escribe el miércoles de manera distinta.