Los 21 años, Eduardo Chang estaba participando en la Bienal de Artes del Istmo Centroamericano y ahora, a sus 24, es el artista más joven colgado en la colección permanente del Museo de Arte (MARTE). El poeta y gestor cultural Mario Noel Rodríguez lo describe como “uno de los artistas más provocadores que hayamos visto en los últimos cinco años”. Y no está solo. A los 21 también, Karen Castillo trabajaba bajo las direcciones Roberto Salomón y Tatiana de la Ossa, y Alejandra Nolasco hacía una entrada impactante a las tablas nacionales encarnando a la Mirandolina del director Fernando Umaña. De estas dos actrices, el director teatral Roberto Salomón destaca virtudes que pueden llegar a convertirlas en grandes damas de las tablas nacionales: “Notable madurez de interpretación” y “Comprensión instintiva del trabajo del actor”. Y desde entonces no han parado.
A estos tres jóvenes artistas, menores de 25 años, los acompañan en su lucha y búsqueda en las artes nacionales 21 valores más.
LA PRENSA GRÁFICA los presenta hoy, como 24 figuras que destacan en el arte salvadoreño por su constancia y talento.
Estos rostros jóvenes van configurando la identidad cultural de El Salvador, en un mosaico de intentos y luchas en un ambiente por demás agreste. Nacieron entre 1978 y 1990, época de guerras y de migraciones artísticas. Al crecer, no encontraron escuelas de artes: conservatorio, academias, instituciones respaldadas y acreditadas por el Estado. Desarrollar su talento ha sido a veces instintivo, al tanteo. Y el talento no basta. Su constancia y responsabilidad con su obra les dice, y nos dice, que son 24 jóvenes destacados: ganan concursos, publican, exponen, se presentan en espectáculos de música, danza, teatro y ópera y se colocan en el centro del hermético mundo de las artes.
Son los nuevos valores del arte nacional, potenciales clásicos si siguen su vocación, se especializan y estudian.
Una muestra de talento
Esta lista no es definitiva. Puede ser, debe ser, más amplia. Hay artistas jóvenes emergiendo inquietamente, en una ebullición que sorprende y esperanza a sus sucesores. Sin embargo, LA PRENSA GRÁFICA destaca a los artistas que han aparecido, casi saturado, sus páginas culturales en los últimos tres años, respaldada también por un panel de fuentes del mundo artístico que han ponderado el trabajo de los 24 seleccionados.
La lista está basada en un rastreo mediático desde el año 2004 hasta la fecha, a través de concursos literarios y de artes visuales nacionales e internacionales, exposiciones colectivas e individuales, intervenciones en museo, participaciones en obras de teatro, danza, ópera y conciertos. Se exploraron todas las ramas del arte y se procuró seleccionar a sus representantes más jóvenes y emblemáticos.
La edad, entre 17 y 29 años, fue una decisión editorial que señala a apostar por 24 jóvenes que han obtenido logros importantes en su vida artística antes de cumplir los 30 años.
Aquí nos encontramos con jóvenes que ya están escribiendo su nombre con letras de peso en concursos internaciones y regionales y que día a día renuevan las artes escénicas con su ímpeto.
En el arte visual, encontramos a artistas que reinterpretan y adaptan técnicas y conceptos, nos sorprenden con sus formatos y no se casan con otro hecho que no sea la experimentación; actores que se reinventan solos y se adaptan a las condiciones “hostiles del arte nacional”, dice Salomón, y que “han mantenido su mirada fija sobre su objetivo que es de lograr dar de sí lo mejor y no contentarse de mediocridad”, afirma.
En la literatura, la poesía aflora. Los escritores pasan de los 30 y estamos ante un país que no publica literatura masivamente, menos a jóvenes. Sin embargo, Manlio Argueta ve con fe a los escritores representados en esta edición, y confía, dice, en que la vocación y la disciplina los lleve a convertirse en grandes voces de la literatura nacional.
La danza nos da sorpresas: hombres que rompen mitos y se afirman como futuros bailarines. “Byron Nájera tiene una gran potencialidad para la danza contemporánea”, dice con entusiasmo la directora de la Fundación Ballet de El Salvador, Alcira Alonso, y la música nos regala diamantes que esperan pulirse y asombrar con su brillo.
Esperanzas
La lista debería alargarse. El mundo cultural está ávido de pioneros que lo nutran, los espacios están creándose, aunque aún no son idóneos. Debe haber más jóvenes llenos de talento, vocación y disciplina, que aún no aparecen y esperan condiciones menos agrestes para hacerlo. Condiciones de país e individuales. Otros lo han hecho: A los 20 años, Manlio Argueta ya había ganado sus primeros Juegos Florales y a los 28 años Salarrué ya había escrito “O'yarkandal”, una de sus obras cimeras, y el consagrado pintor Carlos Cañas exponía, a los 27 años, en la Primera Bienal Latinoamericana en España.
La constancia y el trabajo serán los que decidan los resultados, el ego también puede poner traspiés en el camino. Tenemos esperanzas.